lunes, 28 de diciembre de 2009

Barranco del Basender

Barranco "seco" del BASENDER

  A las nueve de la mañana nos juntamos los veinte barranquistas para ir a Sierra Guara a descender un barranco ¿"seco......"?.

Cauce del barranco ente nieve y chupones de hielo

  Era una salida oficial del Grupo de Montaña Tebarray que nos encargamos de llevar a cabo entre Pilar (pendiente de "mote", se admiten sugerencias) y yo. 

Grupo en la salida del primer rapel

 Estaba dirigida a chavales desde 12 años aunque vino alguno de diez y como suele ser habitual apenas se apuntan pero en esta ocasión Nacho (el patillas) que tiene ocho hermanos se trajo a "unos cuantos" sobrinos provocando oberboking.

Bonitos pasillos escavados por el agua

  También vino Isidro (cachocabroncarapija) con su hija Anayet, Oscar (el destalentao), dos hermanos de Nacho, Javier (antiguo monitor) con dos amigos y Arantxa (secretaria) con su hermana Miren (próximamente secretaria).

Salida del primer rapel con Pilar concentrada

  Como las cosas no salen nunca como las prevees, las ultimas tormentas habían hecho subir mucho el caudal del río Vero el cual es necesario remontar terminado el descenso del Basender. Por si fuera poco la noche anterior habia nevado, la carretera estaba con hielo y tanto el sendero de aproximación como el fondo del barranco cubiertos por una capa de nieve.

Salida del último y más largo rapel

  Al derretirse la nieve circulaba por el barranco un hilillo de agua que nos mojaba en los rapeles y llenaba las recepciones de las pozas. 

Salida del barranco ya a la altura del Vero

 Montamos tres rapeles simultáneos para dar agilidad y no pasar frío esperando, la gente disfruto muchísimo, no quiero ni contar con que "ímpetu y entusiasmo" se sumergieron en las heladas aguas de Vero para cruzarlo las veces que fue necesario.   Utilizamos una cuerda para evitar que la corriente arrastrara a los pequeños que se "bañaron" enteros.

Cruzando el Vero

  Al final llegamos al coche "todos vivos", nos cambiamos de ropa y comimos, reinaba una sensación de euforia colectiva con un sentimiento de "estar a punto de morir y haber sobrevivido", autentico deporte de riesgo y aventura.

Retorno al coche por sendas nevadas

 De regreso paramos en Huesca para dejar a Arantxa y Miren, tomamos un café caliente y a Zaragoza sin incidentes.

Antiguo molino en el cauce del Vero

Reseña para el descenso del barranco: